OPETH
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CYNIC
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THE OCEAN

Promotor: Cap Cap
Sábado 29 de Noviembre de 2008 // Kafe Antzokia (Bilbo)
Sorprendentes colas se amontonaban en el Kafe Antzoki a treinta minutos de la actuación de estas tres bandas. Impactante el tirón mediático que tienen estos suecos, que han pasado de ser un grupo de culto reservado para eruditos del Death Metal, a ser idolatrados por unas huestes metaleras y, además, por un publico mucho mas general o enclavado en el progresivo. Y no es de extrañar ya que a pesar de una dilatada carrera de aproximadamente quince años deleitándonos con una fusión de sonidos, es ahora, o mejor dicho tras “Blackwater Park”, cuando han encontrado el tirón que querían. Pero para muchos OPETH no era el grupo de referencia a ver esa noche, ya que uno de los mitos del Death Metal americano en su vertiente mas fusionera nos deleitaba con su visita, generando expectación entre los clásicos, presentando su segundo disco tras quince años de ausencia discográfica y de su desbandada, CYNIC.

Pero como punto de partida, y sin menospreciar ni mucho menos, se abrió boca esa noche con THE OCEAN:

Esta banda de chavales jovencitos ya tiene cuatro discos y unos cuantos EPs y 7”, y a pesar de ello no tiene un reconocimiento más masivo.

Todo hay que decirlo, su sonido es muy compacto, y sus ideas caóticas son muy buenas pero a poco que les perjudique el sonido en la sala, suenan a ruido, cosa que sucedió. Llevan unas afinaciones tan extremas, o más bien unos efectos, que al final te encuentras con una similitud en algunos riffs, que en realidad no son tal, pero se enmarañan como una tela inapreciable.

Es una pena ya que sus devaneos entre lo mas selecto de la escena americana, con toque a lo Cave In, algo de Dillinger Escape Plan y Mastodon, y el sonido de los monstruos Meshuggah con sus tiempos inverosímiles, son un gran crédito para sus espasmódicos movimientos y sus uniformes muy en la línea de la nueva hornada de sonido caótico. Cinco temas en poco mas de 25 minutos que dejaron un sabor de boca agridulce, agrio por el sonido que fue malo y dulce por ver las progresiones de una banda que tiene buenas ideas plasmadas en temas como “Orosirian” o “The city of the sea” con la que pusieron punto final a su actuación.



CYNIC

Tras 15 minutos de cambios y pruebas de sonido entraron CYNIC a escena. Este momento tan esperado por los fans de la banda y que se esperaba desde su reunión para unos selectos conciertos en festivales el pasado año se hizo cortísimo. Es una pena no poder disfrutar de más, pero 30 minutos escasos son los que teníamos reservados a ver a uno de los reductos del death metal de corte muy técnico, con claros visos al jazz y la fusión, que pasaron fugazmente en los 90 con su “Focus” y que tras alguna demo como “Portal” se desvanecieron como el humo.



Axial pues, con un Paul Masdival muy amable, comenzó en concierto. Vinieron a presentar su segundo y excelente álbum “Traced In Air”, del que nos dejaron 5 muestras donde la dirección del grupo ha sido muy satisfactoria, recordando esas viejas glorias, pero no quedándose solo en eso ya que la inclusión del nuevo guitarrista ha sido esencial con sus voces guturales de perfecta factura y la técnica exquisita de Masdival que da gusto. El grupo es como una maquina de relojería y sonaron muy claros, compactos y gustosamente técnicos. Cabe señalar que el sonido fue más bien flojo comparado con otros conciertos vistos en esta sala, y dudo que el trabajo del técnico de mesa en cuestión fuese de lo más correcto, pero aun así se vivió un gran concierto. La pena es no haber podido ver a Sean Malone tocando su Stick, pero por lo menos me quedo muy complacido por Sean Reinert, uno de esos baterías que son pura técnica y que en lugar de dedicarse a hacer redobles a diestro y siniestro te impregna con una cantidad inverosímil de ritmos, contras, cambios de perfecta ejecución. Quizá el momento mas álgido de la actuación fue cuando Masdival, en un quasiperfecto castellano presento “Celestial Voyage”, segundo corte del mítico “Focus” que la gente recibió de muy buen agrado.

Lo dicho, una pena no poder disfrutar durante mas tiempo de esta banda que espero volver a ver pronto.



OPETH

Pero el plato fuerte de la noche estaba por llegar. Los suecos OPETH salieron a escena unos 20 minutos mas tarde para delirio de la multitud congregada en la sala. Tras haber visto la evolución tanto en estudio desde su alucinante visionarismo con “Orchid” y unas cuantas giras desde su “Still life”, puedo decir que es quizá la peor vez que he visto al grupo liderado por Akerfeldt. Y que nadie me mal entienda con ello ya que son exquisitos en todos los aspectos, pero esta banda en directo dista mucho de lo que nos ofrecía en el pasado, musicalmente hablando.

Con un público caldeado con su llegada, comenzaron a tocar “Heir Apparent” de su nuevo “Watershed”. El sonido fue malo y la ejecución perfecta. Menuda antitesis, pero era inaudible sin taparse los oídos lo que estaba sonando a través de las pantallas. La voz de Mikael muy por debajo de lo que debiera y el teclado demasiado alto. Además existe una omnipresencia de los teclados en el nuevo sonido en directo de la banda que no me acaba de convencer, pero aun así el engranaje funciona.



Mikael Akerfeldt se ha vuelto en una autentica bestia como front – man. Su seguridad sobre las tablas es la misma de siempre, solo que ahora la transmite con un aura que llega al espectador, como un carisma aumentado por el trabajo bien hecho.

Salto hacia atrás, y vuelta a su “Ghost Reveries” con “The Grand Conjuration”. Otros tema que ronda los diez minutos que tampoco sonó todo lo bien que debiera. Y aquí si que discrepo con el sonido de teclado en una grado bastante mas amplio, ya que el tema requiere ambientación pero no en tan alto nivel, quizá perdiendo el feeling inicial de uno de los grandes temas de este disco con la batería en mucho momentos solapada por el teclado, no dejando apreciar algunos arreglos que contiene este tema.

Tras este tema, Mikael cogío la batuta de su propio espectáculo, y saludo al respetable con su profunda voz y tras un par de comentario muy en su línea presento “Godhead s Lament”, quizá uno de los temas mas aclamados de la noche. El sonido fue mejorando y la disposición de los instrumentos volvió un poco a la normalidad, aunque adoleciendo de un mal sonido de batería. Vaya noche la que nos hizo pasar la sala con el sonido que podría haber sido muy mejorable, pero bueno…



Tras esta visita hacia atrás a “Still Life”, volvimos con “Lotus Eater” a la nueva realidad de la banda. Aquí si que creo que cabe hablar del que considero, en mi humilde opinión, el gran problema de la banda en los últimos tiempos. Son unos grandes músicos orquestados por un maestro de ceremonias que con los años ha conseguido un estatus y un carisma muy alto, pero ¿Cuál es el precio a pagar? Que su banda se ha convertido en eso, “su banda”, y las aportaciones de sus “almas gemelas” ya no hacen sonar a la banda con ese feeling que destilaban antaño. Y si, me refiero a la marcha de Peter Lindgren, numero dos de la banda, y que por motivos ajenos a los musicales dejo el grupo que se había hecho demasiado grande. Pero Akesson a mi no me encaja, a pesar de ser un gran guitarra, no destila el feeling que tenia Lindgren, con lo que ningún tema antiguo llega a un clímax por su parte y los nuevos adolecen de esa chispa, ese algo que las terminaba y las completaba. Por otra parte Martin Axelrot es un buen batería de death y Black metal, con un gran nivel técnico, pero que no llega a aportar la magia que tenia Martin López, mucho mas habituado a la fusión, al ritmo complejo, al contrapunto mas sutil, y que decir de Martin Méndez, que nunca ha sido la alegría de la huerta con lo que su aportación es la misma de siempre, ni ha mejorado ni ha disminuido, siendo a mi parecer el miembro del grupo clásico mas “prescindible”. Y claro esta, Akerfeldt en su afán por hacer de la banda un grandísimo grupo, y creo que lo ha conseguido, recluto a Per Wiberg, gran teclista pero que ya con su simple presencia como miembro permanente requiere un protagonismo que los antiguos temas no requieren o por lo menos en mi modesta opinión no requieren.



Axial pues, y a pesar de todos estos temazos, la banda ha perdido esa complexión diversa que tenia antaño y esto se pudo notar en “Hope Leaves”, donde lo mejor fue Akerfeldt cuyo dominio de las voces es absoluto llegando a ser sublime, y Wiberg ya que el tema requiere la presencia que tuvo. Además con este tema el sonido de la sala mejoro ostensiblemente.

Tras esta incursión en el exquisito “Damnation”, toco un tema de su antagonista, “Deliverance”, donde sacaron toda su vena más metalera. El tema sonó muy sobrio y perfecto en cuento a ejecución, quizá siendo el punto débil la aportación de Akesson en la guitarra con un solo con una sonoridad que no encajaba del todo y con unos riffs principales muy acusados y característicos de este tema en lo que no le veo muy suelto. Finalmente, “Demon Of The Fall” fue el regalo que tenia guardado a los fans mas clásicos de la banda. Este gran tema de “My Arms Your Hearse” que fue presentado por el chistoso Mikael sonó atronador y gusto bastante, a pesar de esa carga de ambientación de teclado que saturo en cierta medida el tema.

Y de este modo la banda abandono el escenario, con el público espectante ante el bis que se avecinaba. Dos minutos después la banda apareció y Mikael bromeaba con no salir si no se le aplaudía más fuerte. Pero al final la banda salió y toco la perla con la que consiguieron la fama que ostentan hoy en día, “The Drappery Falls”. Aquel fue el disco con el que dieron el paso del underground a la primera línea del estilo. Sonó muy correcta, ya que en la sala ya reinaba el buen sonido, y deleito a todos los fans que había congregados en la sala, tanto a los clásicos como a los de nuevo cuño y mas adictos a los ultimas aventuras musicales de la banda.



En definitiva, THE OCEAN demostraron que son una buena banda y que serán muy respetados en su underground, CYNIC dejaron patente lo exquisitos que son como músicos y deleitaron al personal con su actuación y OPETH dejaron, al menos en mi, un sabor amargo, el sabor de una banda que teniéndolo todo (temas, músicos, respaldo, Akerfeldt,…) están perdiendo la esencia de “algo” (califiquémoslo así) que les puede pasar factura en un futuro no muy lejano. Esperemos que no sea así y tengamos una gran banda accesible para casi todos los públicos ahí arriba, en lo más alto de la cadena.

Si quieres ver las fotos a gran tamaño pincha sobre ellas.
Fotos: Joxean


Aquí tienes una grabación del concierto hecha por un fan:


 
Realizada por: Alex Herreros
 
 
 

 

 

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