Sábado 13 de diciembre de 2008 // Frontón Eras de Sta. Marina (Palencia)
Todo un lujo tener a Lizzy Borden por primera vez en España y poderlos ver por dos días consecutivos, primero en Zaragoza y después en Palencia. En esta crónica nos referiremos al concierto de Palencia principalmente, aunque tanto uno como el otro fueron inolvidables. Servidora adora a esta banda y esto llevará la crónica por derroteros emocionales más que en otras ocasiones, pero nadie es de piedra y yo mucho menos.
THE MIRAGE
Los encargados de amenizar la espera, la larga espera debido al inmenso retraso que sufrió todo el evento, fueron THE MIRAGE. Esta banda española llevó unos pocos seguidores que les fueron fieles durante toda su actuación y en realidad a mi no me resultaron malos en absoluto. Aunque si bien su música es cercana, rockera y con riffs metaleros en ocasiones, otras muy cercanos a Sangre Azul en las melodías, aún les quedan muchos aspectos que pulir. Sobre todo su vocalista, que aunque tiene una voz adecuada para esta música, no entona lo suficientemente bien y en ocasiones llega a desafinar bastante.
Ganas no les faltan, a todos se les veía entregados al máximo, intentando meterse al público en el bolsillo, con guiños a bandas como Kiss y bueno, a algunos seguro que les convencieron. Personalmente necesitaría un avance en su evolución aunque no descarto que algún día lo consigan. Estaremos al tanto.
LIZZY BORDEN
Para comenzar diré que aún sigo con las emociones a flor de piel y que aún se me pone la carne de gallina cuando recuerdo el fantástico fin de semana que hemos podido vivir los que hemos acudido a ver a esta descomunal banda californiana. Nos sorprendieron con su vuelta a los escenarios tras un inmenso “Appointment with death”, uno de los mejores discos del pasado año sin duda, y al fin un promotor honesto se ha decidido a traerlos para que todos podamos disfrutar de su grandioso espectáculo.
Un buen montón de gente se animó a acudir al frontón de Palencia donde se celebraba la fiesta y estoy convencida de que no hubo nadie que saliese desencantado de allí. LIZZY BORDEN se comieron el mundo y eso estando como estaban agotados del día anterior. Pudimos saber que Lizzy no estaba en su mejor momento físico y nos quedó claro al salir al escenario. Se le veía cansado vocalmente aunque su show no desmereció porque se dejó la piel en el escenario, además de lo que le quedaba de voz. Pudimos escucharle completamente afónico al finalizar el concierto, cuando salieron a conocer a sus seguidores.
Evidentemente al calentar las cuerdas vocales las canciones fueron mejorando poco a poco. En cambio nada pudo empañar el suculento espectáculo que ofrecieron. El shock metal no es muy habitual, y disfrutar de algo así por aquí mucho menos. Desde luego, LIZZY BORDEN cuidan el aspecto visual al detalle y nos dejaron absortos en todo el teatro que íbamos viendo pasar por el escenario.
Básicamente LIZZY BORDEN se dedican a hablar de la muerte desde todas sus perspectivas y donde hay muerte, hay sangre. Y hubo mucha sangre. Pero vayamos por partes.
El setlist fue prácticamente inmejorable, dejando a un lado preferencias personales, ya que extrajeron los temas clave de cada álbum y repasaron así toda su discografía y sus grandes éxitos hasta el momento, incluyendo los de su último trabajo que como bien he comentado antes es ya indispensable en todo seguidor de la banda que se precie. Así, abrieron con “Abnormal”, uno de sus mejores temas y precisamente de su último trabajo. Creo que todos los presentes conocíamos ya el tema porque LIZZY BORDEN se vieron aclamados de principio a fin del espectáculo, incluyendo estos nuevos temas que quizá la gente pudiera conocer menos pero que desde luego, no fue así. Pudimos ver a un encapuchado Lizzy que poco después dejó el hábito para sacar su hacha y recordar el grandísimo tema “Give’em the axe”. Aún no nos permitía ver su rostro puesto que las máscaras estuvieron presentes durante buena parte del concierto, sustituyendo una a otra de forma “endemoniada” nunca mejor dicho.
“Notorious” nos acercó a su segundo trabajo y de este retornamos de nuevo al último con “Live forever”, tema trepidante en directo donde los haya que nos hizo mover la cabeza a la gran mayoría. Después de esto no recuerdo el orden exacto pero recuerdo cada tema que tocaron a la perfección. Desgranaron otras dos genialidades de su último trabajo, “Tomorrow never comes” y “Under your skin”, sorprendente esta última y que casa a la perfección con la locura que representa un espectáculo de LIZZY BORDEN, con Lizzy arrastrándose por el suelo y mirando a su público con ojos desorbitados.
En cuanto al primer álbum extrajeron cuatro grandes, aunque cuáles no lo son. Las afortunadas fueron “Warfare”, “Rod of Iron”, “Red Rum” y la esperadísima “American Metal”, uno de sus más grandes himnos. “Outcast” sirvió para que LIZZY recuperara fuerzas, creo que este tema fue clave y a partir de aquí comenzó a cantar mejor con las cuerdas vocales ya calientes.
No podían faltar otras como “Master of Disguise” o “Me against the world”, en las que el teatro continuó sin parar mientras todos mirábamos obnubilados sin saber si cantar, gritar o simplemente contemplar aquella maravilla. Pero el colofón del asunto llegó con “There will be blood tonight”, tema en el que Lizzy sacó su hacha de nuevo para cortarse la lengua, escupir sangre y bajar al foso a impregnarnos de ella de manera surrealista. Aquello estaba pegajoso pero no nos importaba porque por encima de todo estaba la diversión que nos estaba metiendo en el cuerpo y en la mente, que es tan profunda que tardará en borrarse de la memoria en caso de que lo haga.
Ira Black y Marten Andersson fueron dos de los presentes a los que el verdugo Lizzy trató de partir en dos con su hacha, y es que la banda al completo se metió en el papel aquella noche. Desde el guitarrista Chris Sanders, al que llevan en sus directos para no quedar cojos con las cuerdas, hasta el gran Ira Black que ofrece brutalidad por sí mismo, pasando por Marten Andersson más sonriente y entregado al público. Y por supuesto el hermano malvado de LIZZY (sí, más malvado aún si cabe), Joey Scott, que aporreaba la batería sin piedad con una cresta y un maquillaje que no dejaba títere con cabeza.
Absolutamente toda la banda se merece un cien sobre diez, son inimitables e inigualables, y su último tema previsto lo dice por sí mismo: “We got the power”... y que en realidad demostró más lo que representan puesto que habiendo terminado su actuación llegó el promotor al escenario para decirnos que LIZZY BORDEN volvían para regalarnos un tema más. Bendita banda. “Be one of us” fue la elegida, que en Zaragoza no tocaron y que no comprendo cómo con la caña que llevaban ya en el cuerpo pudieron atreverse a ofrecernos. Esto fue un regalo en toda regla. Pero lo mejor aún no nos lo podíamos imaginar. Fue terminar el tema y ver cómo Lizzy se daba la vuelta hacia sus compañeros para pedirles que continuaran con una más aún. No nos lo podíamos creer. “Long live rock n’ roll”, una versión que recrean muy a menudo, fue la que dio fin a una noche inolvidable.
Bandas como esta hay pocas, no podemos dejar que mueran y mucho menos cuando se esfuerzan tanto por entregarnos todo su ser desde el escenario. Son vertiginosos, son sanguinarios, son unos músicos excepcionales y sin duda, son adorados por muchos con razón. Yo me meto en el saco y es que con un espectáculo así y con una calidad musical como la suya, es imposible no sucumbir. El infierno ha llegado.
Fotos: Bittor Mikel Valle.
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Podéis recordar el concierto con este par de temas extraídos de YouTube: