Sábado 17 de enero de 2009 // Rock Star Live! aretoa (Barakaldo-BIZKAIA)
En principio la noche invitaba a heavies y rockeros a mezclarse en compañía. EDGUY venían con un nuevo trabajo en la manga, ANDRE MATOS, al que había ganas de ver en solitario con un estupendo nuevo trabajo también y unos H.E.A.T. menos conocidos para los más heavies, pero que eran el objetivo principal de la noche para el público más hardrockero. Fue sin duda un buen menú el que degustamos todos los asistentes.
H.E.A.T.
H.E.A.T. han sido la banda revelación del año 2008, eso no lo puede negar nadie. Estaban en boca de todos y aquellos que tuvieron la suerte de verlos en directo el pasado año contaban maravillas de ellos. Con estas recomendaciones y tras el buen sabor de boca que nos dejó su álbum debut, fuimos con todas nuestras esperanzas puestas en estos jovencísimos rockeros suecos. Y aunque no creo que estuvieran al cien por cien de su capacidad, sin duda dieron la talla.
Entre las primeras filas (unas cuantas primeras filas) estaba clarísimo que no eran unos desconocidos en esta tierra. El boca a boca corre rápido y allí estábamos todos presenciando algo que hoy en día no es muy habitual. Unos chavales que rondaban los veinte años tocando temas propios como “There for you”, “Late night lady” o “Keep on dreaming”. Verdaderas maravillas para los oídos que sin parar de corear presenciábamos aquel acontecimiento con los ojos como platos.
Todos los integrantes de la banda se volcaron en el escenario con su público, aunque según me han contado son capaces de mucho más que eso. Si esto es así estaremos encantados de que vuelvan, y si no lo es también, puesto que lo que vimos ya es mucho más de lo que la inmensa mayoría de grupos nos ofrecen hoy por hoy.
“Never let go”, “Cry”, “Feel it again” y “Straight for the heart” fueron el resto de los temazos, auténticas piezas maestras todas y cada una de ellas, que disfrutamos aquella noche. Con un vocalista joven pero que domina su voz como el mejor, y con unos instrumentistas que parecen veteranos sobre las tablas.
Tras esta gira, lo que todos pedimos es un segundo trabajo que siga al primero y una gira propia de la que poder aprovechar más de media hora, que fue lo poco que nos tocó esta vez. No creo que sea inviable, y estoy segura de que es un deseo masivo.
ANDRE MATOS
“Time to be free” fue uno de mis trabajos favoritos de este último año y por tanto mis ansias de ver a ANDRE MATOS presentándolo en directo eran grandes. Creo que aunque no todo el mundo conozca a MATOS por su nombre, si le preguntas por el que fuera cantante de Angra dirá “ah sí, ya sé quién es”.
Tras sonar la intro que abre “Time to be free”, salió MATOS al escenario con la misma estética que luce en este nuevo trabajo, elegante pero poderoso al mismo tiempo, con fuerza y ganas, aunque como un elemento único puesto que el resto de la banda no le acompañaba en este sentido. Hubiera quedado visualmente mejor algo de unidad en este especto. Aunque lo más importante como siempre viene con la música. El sonido empeoró muchísimo tras H.E.A.T., no comprendo ese cambio de la primera a la segunda banda. La batería de ANDRE MATOS sonaba a batería de juguete, los bajos apenas se oían, si bien es cierto que la sala no ayuda mucho. La situación del asistente en la sala es primordial a la hora de escuchar de una manera u otra puesto que casi únicamente se oye bien en la parte delantera donde los techos son más altos. Pero prometo a los lectores que me moví por toda la sala durante la actuación de MATOS para comprobar que no fuera esto lo que me estaba dificultando disfrutar del concierto y para nada fue así. Sonaba mal desde todos los puntos.
Dejando a un lado la calidad del sonido, volviendo a la actuación en sí, pude comprobar como “Letting go” es la pieza fundamental del último trabajo de MATOS, que junto con “Rio” ya hacen que el álbum merezca la pena. Y evidentemente él lo sabe, por lo cual no faltó ninguno de los dos. En directo ANDRE MATOS sabe ganarse al público, le da lo que quiere y lo lleva a su terreno. Además de los temas propios como los mencionados y “How long (unleashead away)”, recolectó voces y puños a base de temas de Angra, “Lisbon”, “Nothing to say” y “Carry on”. Pero también sabía que el público de H.E.A.T. era de otra calaña, y recompensó su asistencia con la versión de Journey de “Separate ways” (incluida en el álbum por cierto). Esto le hizo ganar muchos enteros ante los ojos de la muchedumbre.
Si dejamos el penoso sonido a un lado, la actuación de ANDRE MATOS fue positiva, hubo entrega por las dos partes y no hizo desmerecer un trabajo que sigo pensando que es de lo mejor que nos ha dado el año 2008. Bien por el brasileño.
EDGUY
No soy muy seguidora de EDGUY, la verdad sea dicha. Tobias Sammet me gusta infinitamente más en Avantasia. Pero evidentemente me quedé a contemplar su paso por Barakaldo y aunque no lo degusté como la mayoría, tampoco me pareció de mal gusto. Todas las ingeniosas palabras que pasan por boca de muchos sobre lo mal que Sammet suele cantar en directo se fueron al traste con esta actuación. Este hombre está atravesando una etapa muy buena en este sentido puesto que ya pude comprobar el año pasado con su otro proyecto la buena forma física en la que están sus cuerdas vocales últimamente. De nuevo en Barakaldo me lo demostró, que sin ser un grandísimo vocalista, tampoco decepcionó al gran público que otras veces había salido abochornado. En ese sentido hay que darle una buena palmada en la espalda a Sammet.
“Tinnitus sanctus” está gustando a los seguidores de la banda, yo no opinaré porque no lo había escuchado, pero sí os diré que dio un pequeño repaso de este último trabajo en directo con los temas “Dead or rock”, “Speedhoven”, “Ministry of saints” y “The pride of creation”. A todas luces se vio la buena aceptación del álbum entre el público euskaldun.
No dejaron de lado la mayoría de su anterior discografía, pero se centraron en la más actual. Mucha gente hubiese preferido algo más de “Vain Glory Opera”, del que solo cayó “Out of control”. De “Theater of Salvation” nos ofrecieron “Babylon” y “The headless game”, mientras que de “Mandrake” fueron “The Pharaoh” y “Tears of a mandrake” las afortunadas. El resto del repertorio se centró en la etapa más actual de EDGUY. “Save me” y “Superheroes” del “Rocket Ride” sonaron para finalizar la primera parte del concierto y “Lavatory love machine” y “King of fools” de su trabajo “Hellfire Club” que sirvieron también para dar fin a una noche que se salvó de la pira. Bien mirado fue un setlist bien proporcionado pero claro, como no se puede contentar a todos, los admiradores de los primeros años de la banda tuvieron que conformarse con bien poco.
Por suerte, el sonido que con ANDRE MATOS había decaído, surgió de nuevo en pleno apogeo con EDGUY. La escenografía se llenó de color y era deslumbrante cuando le pegaban las luces azules. Estos aspectos tienen su importancia en un show en vivo, que al final es como comer con los ojos. Si además tenemos a una banda que lo hace bien y a un público emocionado, no nos queda más que sonreír ante una buena noche.
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Fotos: Bittor Mikel Valle.